No ayudes a tus amigos con su mudanza

Quienes me conocen saben que no necesitan pedirme ayuda con una mudanza. Básicamente, porque no se la voy a dar. Los que no me conozcáis pensareis que soy terriblemente egoísta. Si quizás, lo sea un poco. Pero, déjame que te hable, a ti que no me conoces, sobre la importancia del Autocuidado y de Poner Límites.

Especialmente la mujeres, tendemos a querer a hacer mil cosas y ocuparnos de todos y todo. Esto nos lleva a olvidarnos con frecuencia a de nosotras mismas, de nuestras carreras, de nuestras vidas, pero lo más importante, de nuestra felicidad.

¿No te parece que en este contexto cobraría importancia el Autocuidado y el Saber Poner Límites? ¿Como vamos a poder aportar a los demás, si nosotras estamos estresadas, irascibles y no somos felices?

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A mí, como a Rafael Santandreu, en Las Gafas de la Felicidad, me gusta hablar de más COLABORAR que de ayudar.

  • Ayudar implica un desequilibrio entre quien ayuda y quien es ayudado, mientras que colaborar implica empoderamiento y enriquecimiento entre ambas partes.
  • Ayudar esconde un sentimiento de superioridad por parte del que ayuda.
  • Por otro lado, con demasiada frecuencia confundimos ayudar con resolver los problemas del otro. Lo que impide que los demás sean independientes de nosotros y que por tanto sean responsable de su propia vida y felicidad.

Esta confusión de responsabilidades se da con frecuencia en el entorno familiar. Generando frustración a todos. Un ejemplo, los padres “hiperprotectores” que, al evitarle sufrimiento y dolor a sus hijos, les están impidiendo aprender a asumir la responsabilidad de su vida y a enfrentarse a los problemas que, con seguridad la vida les va a ir presentando. Una pena que, en lugar de educar para tener adultos responsables e independientes, estemos criando a niños que se convertirán en adultos egoístas, sin tolerancia a la frustración y al fracaso.

En definitiva, seria más interesante enseñar a los demás a valerse por si mismos y ser responsables de su propia vida y felicidad en lugar de hacerlos dependientes de nuestra ayuda.

Y ahora te preguntarás ¿De verdad no ayudas a tus amigos con sus mudanzas? No, no les ayudo porque no es una necesidad vital, si alguien se muda y tiene dinero para comprase o alquilarse una casa, debería poder asumir el coste de su propia mudanza.

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